El foco de la semana: ¿Corrección o crisis en las bolsas?

El foco de la semana: ¿Corrección o crisis en las bolsas?

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El comienzo de 2016 en los mercados de renta variable ha sido el peor de los últimos 20 años. El índice Eurostoxx 50 acumula un -9,84% hasta el cierre de 21 de enero. Sorprendentemente, pocos medios de comunicación se han hecho eco de este suceso pese a que debería ser noticia.

La razón más probable es que no ha habido ningún día de pánico bursátil, puesto que la caída se ha ido acumulando a un ritmo bastante recurrente, con oscilaciones cercanas a los dos puntos porcentuales por día, con algunos días de subida.

Argumentos para una corrección técnica

Si comparamos con nuestro modelo de comportamiento de mercados ya vemos que, la caída acumulada en los primeros 20 días, excede el 95% de los rendimientos mensuales de los últimos 20 años, por lo que cabe calificarlo de extraordinario. Es cierto que aún quedan unos días para el cierre de mes y, tras el mensaje del BCE, el mercado podría iniciar un rebote que haga que el cierre mensual no sea tan acusado y que pase a estar en nuestra zona de normalidad.

No obstante, no hay un día negro señalado, sino que es un periodo regular de caídas monótonas. Esto queda patente en el comportamiento de los índices de volatilidad implícita, conocidos como indicadores del miedo de los inversores. En momentos de pánico los índices suelen repuntar fuertemente, indicando una fuerte volatilidad esperada en el futuro inmediato. 

En 2016, por ahora, la volatilidad medida por estos índices se ha incrementado en promedio respecto al año anterior, pero no ha alcanzado “picos” como sí ocurrió en agosto de 2015. Creemos que para entrar en pánico, correspondiente con una capitulación de mercado, habría que ver el VIX por encima de 40%. Por ahora, no ha sido así.

De seguir así, es probable que el argumento de corrección gane peso y que asistamos a un rebote de los índices si no hay ningún factor externo que dispare un pánico vendedor y una crisis financiera o económico-financiera.

Argumentos para una crisis

Los posibles factores que pueden actuar como detonante son variados, pero comparten un origen geopolítico:

  • El desplome del precio del petróleo: su efecto favorable en las economías desarrolladas (petróleo más barato que debería favorecer al consumo y a los beneficios de las empresas, salvo las petroleras) puede verse empañado por menor consumo e inversión en los países emergentes productores de crudo. El efecto contrario, es decir, una subida inesperada del precio del barril, puede actuar como depresor de la economía.
     
  • Tensiones en Oriente Medio: el protagonismo de Irán, como contraposición a Arabia Saudí, añade riesgos en una zona ya caliente que puede tener efectos adversos en el precio del crudo.
     
  • Desaceleración en China: con una evidente sobrecapacidad productiva y la necesidad de pilotar suavemente el cambio de modelo económico de la segunda potencia mundial, implican un riesgo de exportar deflación al resto del mundo, además de una guerra de divisas por no perder competitividad.
     
  • Enésima crisis del Euro: la presión añadida por la gestión del alud de refugiados en Europa, la reintroducción de controles fronterizos, la elevada deuda pública y la lentitud del efecto de las políticas monetarias, además del calendario de elecciones nacionales, pueden generar situaciones de descontento en una zona Euro en construcción. La política monetaria no puede con todo, hay que tomar medidas fiscales y de gobernanza que no parecen estar en las prioridades de la agenda europea.
     
  • El ciclo monetario en USA: la FED es el primer banco central en tantear la salida de la expansión cuantitativa. Las expectativas de mercado están lejos de comunicadas por sus mandatarios, por lo cambios en las expectativas con alteraciones inesperadas en los precios de los activos, pueden aumentar la volatilidad de los mercados financieros y causar caídas abultadas.
     
  • High-frequency Trading: el aumento de los volúmenes de dinero gestionados bajo sistemas algorítmicos con múltiples estrategias diversificadas implica mayor volatilidad en los activos subyacentes cuando cambian de forma súbita las correlaciones. Se les atribuye un protagonismo elevado tanto en las caídas del verano pasado como en la actual.

En todo caso, puede que todo quede en tan solo un susto temporal y que en unas semanas sea una anécdota. No es infrecuente que a caídas del 10% les sucedan rebotes de igual o mayor magnitud. Lo que da que pensar, es que tal descalabro sucedió por última vez en 2008 y muchos recordamos como terminó.