El foco de la semana: El crédito bancario no crece

El foco de la semana: El crédito bancario no crece

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Necesitamos que el crédito fluya para afianzar la recuperación económica, dicen nuestros gobernantes. ¿Tienen razón? ¿Es viable la recuperación económica con el estado de nuestro sistema financiero?

Una mirada a los datos, muestra una elevada correlación entre el saldo vivo de crédito a familias y empresas y la evolución del Producto Interior Bruto (PIB). Según los datos publicados por el Banco de España en su Boletín Estadístico, la evolución del crédito (a Otros Sectores Residentes) del sistema financiero  a familias y empresas alcanzó su máximo en diciembre de 2008 y desde entonces no ha parado de descender.

En cuanto al PIB, como ya comentamos en nuestro post Informe del FMI, también la senda de crecimiento ininterrumpido que vino registrando la economía española se vio bruscamente alterada por la crisis financiera de 2008. Así, el PIB real alcanzó un máximo de 1,11 Billones de euros en 2008 para mantenerse por debajo de ese nivel hasta hoy en día.

Relación entre crédito bancario y “economía real”

El PIB español se compone del consumo, la inversión, el gasto público y el saldo neto de la balanza exterior. El principal componente es el consumo, que representa cerca del 60% del PIB, seguido de la inversión y el gasto público. El saldo neto de exportaciones (exportaciones menos importaciones) representa un porcentaje residual.

El sistema financiero tiene, en España, un papel destacado en la financiación de la actividad económica, canalizando el ahorro hacia la inversión y el consumo por la vía del crédito bancario. Así, es lógico que un periodo de expansión del PIB vaya asociado con uno de expansión crediticia y viceversa.

Los gráficos nos muestran esa relación directa (aunque el saldo de crédito no está deflactado y el PIB sí) entre el crédito bancario y el PIB. Aunque recientemente surgen vías alternativas a la financiación bancaria, especialmente para las empresas, tanto por la emisión de bonos en el mercado directamente por las empresas (grandes) como por el acceso directo a los ahorradores mediante sistemas de crowdlending o de préstamos directos, el crédito bancario sigue constituyendo el grueso de la financiación de la economía.

Futuro incierto

Por esta razón, resulta preocupante ver que el crédito bancario disminuye en el actual contexto de recuperación de la tasa de crecimiento de la economía. Desde enero a septiembre de 2015, el crédito ha disminuido en un -2,97% lo que contrasta con el crecimiento del PIB en dicho periodo del 2,7% acumulado en los 3 trimestres, (con una tasa interanual del 3,4%).

Las razones que están detrás de esta disminución del saldo vivo de crédito bancario tienen que ver con cambios regulatorios tales como el aumento del coeficiente de recursos propios (capital, principalmente) en función del activo ponderado por riesgo, la morosidad acumulada durante el ciclo alcista precedente y el desapalancamiento financiero de empresas y familias. Si continúa esta divergencia entre el la evolución del crédito bancario y el PIB, el crecimiento podría reducirse de nuevo en poco tiempo.