El foco de la semana: ¿Explotará la burbuja de deuda china?

El foco de la semana: ¿Explotará la burbuja de deuda china?

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La respuesta a la crisis de 2008

Como medida para superar la crisis financiera, China expandió el crédito interno desde un 150% de su PIB en 2008 hasta más del 260% en 2015. El último dato de PIB de China es de 10.354,8 miles de millones de USD y corresponde a 2014. En 2015 el PIB creció al 6,8% anual y la previsión es que crezca al 6,4% en 2016.

Con todos estos datos, la estimación de la deuda total bruta en China es de unos 28,75 billones de USD (USD Trillion).

Agotando el modelo

Según The Economist, la política crediticia expansiva fue acertada en el pasado, ya que permitió crecer a razón de poco más de 1 punto porcentual de deuda/PIB por cada 1% de crecimiento de PIB añadido. Sin embargo, actualmente haría falta multiplicar por cuatro la deuda nueva para crecer en la misma proporción. Las refinanciaciones suponen casi el 40% de la nueva deuda.

Buena parte del crédito creado ha ido a parar al mercado inmobiliario, con lo que las posibilidades de generación de una burbuja de precios inmobiliarios que causen una crisis crediticia, similar a lo vivido en España, parece evidente.

Todo queda en casa… por ahora.

No obstante, a diferencia del caso español, China es un acreedor neto con el exterior, es decir, el resto del mundo le debe dinero. España debía dinero al resto. Por tanto, la presión para reducir el endeudamiento exterior no existe, aunque en el caso que los activos inmobiliarios perdiesen valor, el efecto sobre la capacidad de pago de la deuda de algunas empresas inmobiliarias generaría impagos con repercusión sobre el sector bancario.

El argumento que genera más confort entre los optimistas sobre China es que el sector bancario está en manos del Gobierno, que posee la mayoría del capital de los principales bancos. Gobierno, que, tradicionalmente, ha mostrado capacidad y decisión para resolver los problemas de forma rotunda y directa, a diferencia de lo que suele suceder, por ejemplo en la Unión Europea.

Sin embargo, el sector bancario “en la sombra”, es decir, la actividad crediticia no regulada, ha crecido fuertemente en los últimos 3 años por lo que el nivel de créditos concedidos con respecto a depósitos podría ser superior al estimado por UBS en el gráfico, y llegar cerca del 100%, principalmente en las entidades financieras de tamaño medio, según The Economist. Una política más restrictiva podría generar una crisis de alguna de estas entidades, con efectos en cadena en todo el sistema bancario. En este caso, los efectos no quedarían, al menos temporalmente, restringidos solo a China, sino que contagiarían otros mercados.

Margen para la esperanza

Pese a todo, hay tiempo para reconducir las cosas. Y, aunque en el cambio de paradigma económico que ha iniciado China, reduciendo el peso en su economía de la industria manufacturera en favor de los servicios mientras mantiene un ritmo de crecimiento envidiable, no todo será un camino de rosas, la reciente evidencia de contracción del crédito da muestras de que el Gobierno es sensible a estos riesgos.

Las salidas de flujos de capitales recientes, con los efectos en la divisa que tanto asustan al resto del mundo por sus efectos deflacionistas en los países desarrollados, podrían ser otro factor desestabilizador si China pretende flexibilizar demasiado deprisa su sistema de tipo de cambio del Yuan. Por tanto, la necesidad de reducir el endeudamiento de las empresas públicas en China tiene que ser una prioridad.