El foco de la semana: Grecia, la hora de mostrar las cartas sobre la mesa

El foco de la semana: Grecia, la hora de mostrar las cartas sobre la mesa

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Tras meses de negociaciones en varios frentes, el impago al FMI supuso un punto de inflexión en la evolución de la epopeya griega. El referéndum sorpresa convocado por el Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, causó estupor entre los socios europeos y la victoria del NO a las propuestas del Eurogrupo, desconcierto.

No obstante, pese al entusiasmo del pueblo griego y la escenificación de unidad en torno a su Gobierno, hay que recordar que Grecia es la deudora, no la acreedora. Y que está fuera de tiempo, ya que éste va en su contra con el acelerado calendario de vencimientos de deuda y pago de intereses que afronta.

En estas condiciones, hay poco margen de maniobra para encontrar soluciones sensatas y duraderas, y a los acreedores no se les suele intimidar con amenazas y chantajes cuando uno sabe que tiene un sistema financiero al borde de la quiebra y requiere de ayuda urgente; a no ser que tenga un plan B ya urdido: volver a emitir su propia moneda e impagar la deuda exterior.

También cabe la posibilidad que los acreedores hayan tomado la decisión de no poner más dinero para recuperar lo que se les adeuda, dando todo por perdido. En este caso, el coste para los países europeos es elevado (se lo recordaban Jens Weidmann, presidente del Bundesbank al gobierno de su país el sábado), pero se puede superar.

En otro orden, ya no económico-financiero, sino el plano geopolítico, está la influencia que sobre un país, Grecia, con una ubicación estratégica en el Mediterráneo oriental, puede dejar de influirse por parte del mundo occidental (EEUU y sus aliados europeos) en unos momentos críticos de recuperación de poder por parte de Rusia y del avance islamista en Oriente Medio y el norte de África. ¿Se imaginan una base rusa en el Adriático?

Por último, un poco de historia reciente. La calamidad que se cierne sobre la población griega no es sólo culpa de la troika, sino de la propia sociedad griega. Durante décadas, Grecia ha vivido de la subvención del resto de países europeos, incapaz de levantar su propio Estado y de mejorar su financiación al modo del resto de sus socios. Sirva de ejemplo que los ingresos fiscales de Grecia sobre PIB en 2012 eran de poco más del 36% sobre su PIB (en 2011 inferiores al 35%) cuando la media de la UE fue del 40,5%.



La salida a esta nueva crisis en el seno de la UE no va a ser nada fácil, puesto que se trata de una cuestión financiera que van a resolver políticos. Ya hemos visto que sólo el FMI se ha atrevido a mencionar la insostenibilidad de la deuda griega, por lo que habrá que tocar tarde o temprano la quita de principal que tanto recelan los alemanes por su efecto sobre otros socios europeos y ver si las herramientas de contención de que se ha dotado la UE son suficientes para el test al que bien seguro someterán los mercados cualquier avance o fracaso en las negociaciones hasta el día 20 de julio, fecha clave para que Grecia supere el default.