El foco de la semana: La burbuja del BCE

El foco de la semana: La burbuja del BCE

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El Banco Central Europeo no movió ficha en su reunión del 8 de septiembre y mantuvo inalterados sus tipos de interés de intervención. El programa de compras de activos en los mercados secundarios de deuda proseguirá según lo anunciado, por lo menos hasta marzo de 2017, aunque no se descarta su ampliación en el tiempo y en cuantía.

El objetivo de las medidas de política monetaria del BCE es evitar la deflación y mantener el crecimiento de los precios dentro de la línea de moderada inflación, es decir, en niveles no escritos pero cercanos al 2%. Hoy por hoy, la inflación en la zona euro está lejos de dichos niveles, con un magro 0,20% anual a cierre de agosto.

Vigilando la inflación

Como reconoce el BCE en su comunicado, la evolución de precios a corto plazo vendrá marcada por lo que hagan los precios energéticos, ya que el resto de bienes menos volátiles, lo que conocemos como inflación subyacente, no da síntomas de aumento. El precio del petróleo Brent, en lo que va de 2016, ha subido un 28%, tras haber caído un -35% en 2015.

En los últimos doce meses, el precio se mantuvo relativamente estable si lo miramos punto a punto, pero la caída que protagonizó hasta finales de enero de 2016 tendría efectos contrarios de ahora en adelante en el IPC. De proseguir el precio del petróleo en los niveles actuales, el efecto positivo en el IPC irá en aumento a partir de octubre de 2016 y alcanzará su máximo en enero de 2017, donde el impacto del precio del petróleo sería de un aumento de cerca del 65% anual.

El peso de la energía en el IPC armonizado es del 9,7% y los servicios de transportes pesan otro 7% adicional.

Por lo tanto, en los próximos meses muy probablemente el IPC de la zona euro tenderá a subir, salvo si el petróleo vuelve a bajar, pero no necesariamente por una mejora de la economía sino por un detalle técnico de cómo se calcula el IPC.

Economía al ralentí

Las dudas sobre la eficacia de la política monetaria en la recuperación económica persisten. El primer sector damnificado está siendo el financiero, puesto que los mercados no ven claro cómo van a mejorar sus beneficios con tipos de interés negativos y con poca demanda de crédito.

Sin un sector financiero saneado, que haga de transmisor de la política monetaria hacia la economía real, expandiendo el crédito y asignándolo a proyectos de inversión rentables a medio plazo, cualquier experimento monetario como el que está llevando a cabo el BCE está condenado al fracaso. Por ahora, lo único que ha conseguido, es que los Estados estén más endeudados que antes de la crisis. Parece que Draghi vive en su burbuja, ajeno a la realidad.