El foco de la semana: La deuda pública española supera el 100% del PIB

El foco de la semana: La deuda pública española supera el 100% del PIB

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El saldo vivo de deuda de las Administraciones públicas españolas sigue aumentando, tanto en su valor nominal como en porcentaje sobre el Producto Interior Bruto (PIB). En marzo de 2016 el importe bruto de la deuda pública fue de 1,095 billones de euros (Trillion EUR), lo que significa un porcentaje del 101,3% sobre el PIB a diciembre de 2015 y del 100,51% sobre el PIB estimado a marzo de 2016.

¿Por qué aumenta la deuda?

Los motivos del aumento de la deuda hay que buscarlos en varios factores: por un lado, la necesidad de financiar el déficit público, es decir, la diferencia entre ingresos por impuestos y el gastos de las administraciones públicas, incluyendo pensiones y subsidios por desempleo, entre otros. Dado que España viene acumulando déficits sucesivos desde 2007, la insuficiencia de ingresos por recaudación de impuestos ha hecho necesario acudir a la emisión de deuda para cuadrar las cuentas.

En segundo lugar, la necesidad de refinanciar los vencimientos de las emisiones a medida que han ido venciendo tampoco ha permitido reducir el volumen de deuda en circulación. El Tesoro ha intentado prolongar los vencimientos de las emisiones en la medida que el mercado lo ha permitido: así, en 2011 en plena crisis del euro, tuvo que acudir principalmente a emisiones a corto plazo; sin embargo, y gracias a la actuación expansiva del BCE, primero facilitando liquidez a la banca y luego comprando deuda pública en el mercado secundario, emitió deuda a 50 años a finales de 2014 por primera vez en su historia.

El apoyo imprescindible del BCE

Finalmente, y en sentido contrario, la actuación agresiva del Banco Central Europeo en materia de política monetaria, financiando indirectamente a los Estados mediante su intervención directa en el mercado de deuda y fijando tipos nominales negativos por vez primera han permitido reducir la carga financiera de la deuda, pese a que su volumen se ha incrementado. Así, en 2016 se prevé menores pagos por intereses que en 2015, lo que constituye un punto de inflexión en los gastos financieros públicos. Pese a todo, cerca del 20% del gasto público será para el pago de intereses de la deuda.

Perspectivas de estabilización en el mejor de los casos

En el futuro inmediato es probable que la situación no empeore, lejos de mejorar. Si la política monetaria del BCE sigue por un tiempo, se seguirá reduciendo la carga financiera por intereses en el presupuesto público, dado que las nuevas emisiones, a tipos cercanos a cero o negativos, suponen un coste muy inferior que el de las que van venciendo.

Por otro lado, la mejoría de la economía debería acarrear un menor déficit, por la parte del presupuesto no financiero (impuestos menos prestaciones y consumo público). De este modo, una estabilización de los gastos financieros por intereses de la deuda como un menor déficit primario debería implicar un estancamiento en el saldo vivo de deuda pública.

Sin embargo, el elevado endeudamiento y la dificultad de reducir el déficit público desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, sitúan a España en una posición débil ante cualquier giro inesperado del ciclo económico. Por tanto, conviene hacer acciones en la línea de reducir en lo posible el déficit y fijar un calendario ambicioso de reducción de la deuda. La política del BCE no va a durar eternamente y, sin ella, acudir a los mercados de capitales no será tan beneficioso.