El foco de la semana: Luces y sombras en los datos de empleo

El foco de la semana: Luces y sombras en los datos de empleo

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Los últimos datos conocidos sobre el desempleo en España referidos a mayo de 2016, indican una disminución del número de desempleados, situando la cifra de parados por debajo de los 4 millones de personas.

La evolución del paro en España desde los inicios de la crisis ha significado un aumento considerable de las personas desempleadas, con un máximo ligeramente superior a los 5 millones de parados en febrero de 2013, desde poco menos de 2 millones al comienzo de la crisis, en 2008.

Estacionalidad veraniega

Por otra parte, el desempleo en España padece de una estacionalidad bien conocida por los expertos, y que coincide con los picos del sector turístico (de Semana Santa a verano) y de las ventas del comercio minorista (Navidad). Por lo tanto, la disminución del paro en el mes de mayo es algo habitual y para nada es sintomático de una mejora tendencial del desempleo, desafortunadamente.

Tendencia precaria

Lo preocupante de los datos es la destrucción de empleos con contrato de trabajo de duración indefinida a la vez que la creación de puestos de trabajo se concentra, con diferencia, en los empleos a tiempo parcial. Así, resulta evidente la pérdida de cerca de 3 millones de empleos indefinidos desde finales de 2007 mientras que apenas se han creado 400.000 empleos a tiempo parcial desde ese mismo año.

Así las cosas, es bueno que el desempleo se reduzca, por cuanto tiene efectos positivos para las personas que encuentran empleo y para la economía en general. Sin embargo, las tendencias en el mercado de trabajo español ponen de manifiesto algunos aspectos preocupantes a futuro:

  • Una menor estabilidad de los empleos creados, con la incertidumbre añadida para el empleado, que no tiene visibilidad a medio plazo sobre su situación laboral y puede posponer decisiones de consumo e inversión en vivienda.
     
  • Menor poder adquisitivo y por lo tanto menor propensión al consumo de las nuevas contrataciones, con efectos en el crecimiento económico.
     
  • Un declive en la tasa de actividad. Esto indica que algunas personas largamente desempleadas han dejado de buscar activamente trabajo, por lo que la caída del desempleo no necesariamente implica más personas trabajando. Esto tiene también efectos adversos sobre el crecimiento.

En conclusión, es deseable una mejora de la economía que ayude a aumentar el número de personas empleadas, en condiciones de estabilidad laboral y con salarios apropiados, a la par que se mantiene la competitividad de las empresas y se pueden mantener adecuadamente los sistemas de protección social. Una ecuación de difícil solución con la estructura actual de la economía española y con su demografía presente y futura, salvo cambios drásticos.