El foco de la semana: ¿Por qué la Fed no subió los tipos?

El foco de la semana: ¿Por qué la Fed no subió los tipos?

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Tras semanas de especulaciones sobre si septiembre iba a marcar el punto de inflexión en la política monetaria de la Reserva federal de EEUU, la decisión consistió en no mover nada. En su comunicado posterior, se mencionaron aspectos como la mejora del mercado laboral, las expectativas de un aumento de la inflación a medio plazo así como una recuperación del consumo y de la inversión como aspectos positivos.

Señales divergentes
Sin embargo, tal y como publicaba recientemente The Economist, los indicadores que deberían soportar una decisión de subir tipos, no dan señales del todo coherentes.



China, detrás de la decisión.
Por otro lado, la mención a los “recientes acontecimientos económicos y financieros (léase China)” como factores que pueden ralentizar el crecimiento económico y la inflación a nivel global, justificó la decisión de mantener los tipos a niveles próximos a cero.

Además, advirtieron que, llegadas las condiciones propicias de empleo e inflación que justificarían el alza en el tipo de intervención, podrían mantenerlos bajos en un contexto expansivo durante un tiempo prolongado. No esperan un repunte de la inflación hasta 2017.

El riesgo de exportar deflación
Conforme a lo recientemente publicado en Barron’s (por Wayne Arnold), China juega un papel clave en esta decisión. Aunque se ha argumentado y justificado que el volumen comercial de China con EEUU tendría un impacto mínimo en el caso que China cayera en recesión (el Bundesbank ha estimado recientemente que una caída de 4% en el PIB chino supondría un descenso de 0,2% en el PIB de la Eurozona y del casi 0% en EEUU), lo cierto es que no hay que infravalorar el posible efecto contagio de una depreciación de la moneda.



Una depreciación del yuan tendría efectos en algunas empresas americanas (Apple, por citar la más conocida) cuyos ingresos dependen en parte importante del mercado chino. Pero lo que realmente tendría impacto, sería que otros países exportadores asiáticos imitaran el movimiento devaluador. Como consecuencia, el USD se apreciaría contra estas monedas, lo que haría disminuir los beneficios de las empresas multinacionales americanas y podría llevar la recesión por esta vía a EEUU.

Por ello, que en el comunicado de la Fed se citen los “recientes acontecimientos económicos y financieros” como la causa de demorar la subida de tipos, alimenta la sospecha de que en ese delicado equilibrio de fuerzas globales en que se ha convertido nuestro mundo, China también cuenta hasta el punto que su potencial de exportar deflación al resto del mundo simplemente asusta hasta a los mismos EEUU.

Todos los caminos pasan por Washington DC
En otras palabras, Yellen debió de recibir un mensaje parecido a éste: “tu sube los tipos que nosotros (China) devaluaremos la moneda, no solo recortando drásticamente los beneficios corporativos de tus empresas, yendo hacia la recesión, sino exportando deflación al resto del mundo”.

La coincidencia esta semana del presidente chino, Xi Jinping, y del Papa Francisco (importante mediador en el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EEUU) en sus respectivos viajes al continente americano, puede que ayuden a mejorar las relaciones entre China y EEUU, para beneficio del resto del mundo. Probablemente, tenemos que prepararnos para un escenario algo más prolongado de tipos bajos del que muchos vaticinábamos antes del verano.