Macron gana, Europa respira

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El foco europeo, y mundial con el respaldo inesperado del ex presidente americano Barack Obama, estuvo fijado en las elecciones presidenciales francesas. Finalmente, ante el temor temporal de una victoria de la extrema derecha, los franceses votaron por la moderación y por un Presidente de la República de centro derecha y de aires renovadores.

Podemos decir que lo más fácil ya ha pasado, puesto que lo difícil comienza ahora para el nuevo inquilino del Elíseo. Me refiero no tan sólo al eterno equilibrio europeo, sino a los desafíos internos y a la complicada situación económica que atraviesa Francia y que no es ajena a la del resto de socios de la zona Euro.

Por ahora a Macron le acompaña una mejoría del sentimiento económico empresarial. El índice PMI manufacturero está a máximos recientes, en clara zona expansiva, en niveles de 55,1 cuando hace un año marcaba 48, indicando recesión.

El déficit público, en cambio, excede el nivel marcado por el Tratado de Maastricht, en el -3,4% y su balanza de pagos por cuenta corriente registra un déficit del -1,1%. La deuda pública asciende al 96% del PIB y la tasa de desempleo alcanza el 10,1% El crecimiento económico, por debajo de la media europea, en el 1,5% esperado para 2017.

La demografía, a diferencia de España, permite que la población aumente de forma continua, y no agota por ahora la esencia del estado del bienestar. Aunque el flujo migratorio que contribuye a ese sostenimiento pueda implicar algún que otro problema social en caso de crisis de empleo o de atentados terroristas , empujando aún más al electorado hacia el Front Nacional de Marine Le Pen.

Con este panorama, Macron no lo tiene nada fácil para crear empleo, reducir déficit sin subir impuestos ni reducir empleo público (más del 20% de la población activa son funcionarios por poco más del 10% en Alemania según la OCDE) y sostener la prima de riesgo sin ayuda del BCE.

Tendrá de aliado al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien aliviado por no tener que hacer frente a un Frexit añadido al ya complejo Brexit, espera paciente que el tablero europeo se configure para acometer la reinvención de la Europa del Euro. Su libro blanco espera que los gobernantes de los Estados se definan: más Europa, varias velocidades, o el desmembramiento a la inglesa. Macron, por ahora, está por la primera opción pero Le Pen acecha por si el nuevo presidente no consigue encauzar Francia.